¿Qué son los “Nuevos Medios”?
Lev Manovich
(Publicado en El lenguaje de los
Nuevos Medios de Comunicación y el Medio es el Diseño Audiovisual)
[*]Nota de la Traductora
Podemos comenzar a contestar esta
pregunta, haciendo una lista de categorías que son comúnmente discutidas bajo
este tópico, en la prensa popular: internet,
sitios web, multimedia, video juegos, cd-roms, dvd y realidad virtual (rv). ¿Esto es todo lo que son los
nuevos medios? Es decir, ¿qué hay de los programas de televisión que son
grabados en video digital y editados en computadora? O, ¿qué hay de las
películas que usan animación 3D y composición digital? ¿Consideramos esto como Nuevos Medios? En este caso, ¿qué hay de todas las imágenes, que son creadas en la
computadora, y después impresas en papel? ¿Dónde nos detendemos?
Como se puede ver en estos ejemplos,
la definición popular de los Nuevos Medios los identifica con el uso de una
computadora para la distribución y exhibición, más, que con la producción. Por lo tanto, los textos distribuidos por
computadora - sitios web y libros electrónicos- son considerados como Nuevos
Medios, los textos
distribuídos en papel no lo son.
Del mismo modo, las fotografías que se ponen en un CD-ROM y requieren de
una computadora para verlas son consideradas nuevos medios; las mismas
fotografías impresas en un libro no lo son. ¿Podremos aceptar esta definición?
Si queremos entender los efectos de la computarización como un todo, creo que
es muy limitante. No hay razón para
privilegiar a la computadora en el rol de la máquina de exhibición y
distribución de medios, por sobre una computadora usada como una herramienta de
producción de medios, o como un soporte de almacenamiento de medios. Todo
tiene el mismo potencial de cambiar los lenguajes culturales existentes y todo
tiene el mismo potencial de dejar la cultura tal como está.
El último escenario es, sin embargo,
improbable. Lo que es más probable es que, tanto la imprenta en el S. XIV, como
la fotografía en el S XIX, tuvieran un impacto revolucionario en el desarrollo
de la sociedad y la cultura moderna. Hoy estamos en el medio de una nueva
revolución de los medios. El cambio que experimentó toda nuestra cultura,
en las formas de producción, distribución y comunicación, mediada por la
computadora.
Esta nueva revolución es, indiscutiblemente
más profunda que las anteriores, y recién estamos empezando a percibir sus
efectos iniciales. En verdad, la
introducción de la imprenta afectó
solamente a una etapa de la comunicación cultural – la distribución de medios-información. En el caso de la fotografía, su introducción
afectó solamente un tipo de comunicación cultural – las imágenes fijas. En contraste, la revolución de la computadora afecta a todas las etapas de la
comunicación, incluyendo la adquisición, manipulación, almacenamiento y
distribución; ésto también afecta a todos los tipos de medios-formatos: texto,
imágenes fijas, imágenes en movimiento, sonido y construcciones espaciales.
Cómo empezaremos a delinear el curso de los efectos de este cambio fundamental?
¿Cuáles son las maneras en que el uso de las computadoras para grabar,
almacenar, crear y distribuir medios, lo convierten en “Nuevos”?
En la sección “Computación y
Medios”, muestro que los nuevos medios representan la convergencia de dos
trayectorias históricamente separadas: computación y tecnología de
medios. Ambas
empiezan en 1830, con la Máquina Analítica
de Babbage y el Daguerrotipo de
Daguerre. Con el tiempo, en la
mitad del S. XX, una computadora digital moderna es desarrollada para realizar cálculos con
información numérica, de manera más eficiente; adopta numerosos
tabuladores mecánicos y calculadoras, ya ampliamente utilizadas por compañías y
gobiernos desde el cambio de siglo. En
paralelo, somos testigos del ascenso de las modernas tecnologías de los medios, que permiten
el almacenamiento de imágenes, secuencias de imágenes, sonidos y textos, usando
diferentes tipos de materiales: placas fotográficas, rollo de película, discos
de gramófono, etc. ¿La síntesis de estas
dos historias? La traducción de todos los medios existentes en información numérica
accesible para computadoras. El
resultado es nuevos medios: gráficos, imágenes en movimiento, sonidos, formas,
espacios y texto que se tornan computables.
Es decir, simplemente otro conjunto
de información para computadora. En
“Principios de los nuevos medios”, presto atención a las consecuencias claves
de este nuevo estatus de los medios, más que concentrarme en categorías
familiares como interactividad e hipermedios, sugiero una lista diferente. Esta lista reduce todos los principios de los
nuevos medios a cinco: representación numérica,
modularidad, automatización, variabilidad y transcodificación cultural. En la última sección, “lo que no son los
nuevos medios”, me dirijo a otros principios que son, a menudo,
atribuídos a los nuevos medios. Muestro
que estos principios ya pueden ser hallados en el trabajo, en formas culturales
más antiguas y medios tecnológicos como el cine, y por lo tanto, al
contenerlos, no es suficiente para distinguir los nuevos medios de los viejos.
Cómo los medios se
volvieron nuevos
El 19 de Agosto de 1839, el Palacio del Instituto en París, estaba
completamente lleno de parisinos curiosos, que venían a escuchar la descripción
formal del nuevo proceso de reproducción, inventado por Louis Daguerre. Daguerre, ya
famoso por su Diorama[†],
llamó al nuevo proceso “daguerrotipo”.
De acuerdo con un contemporáneo, “unos días más tarde, las tiendas de
las ópticas estaban repletas de imágenes amateurs de aparatos de daguerrotipo,
y en todas partes las cámaras eran apostadas en los edificios. Todos querían grabar la vista desde sus
ventanas, y era afortunado aquél que al primer intento conseguía la silueta de
los techos contra el cielo”. El delirio
de los medios había comenzado. En cinco
meses, más de treinta descripciones de técnicas diferentes eran publicadas
alrededor del mundo: Barcelona, Edimburgo, Halle, Nápoles, Filadelfia, San
Petersburgo, Estocolmo. Al principio, los daguerrotipos de paisajes y
arquitecturas dominaban la imaginación pública; dos años más tarde, después de
varios progresos técnicos en el proceso, las galerías de porta-retratos estaban
abiertas por todas partes, y todos se precipitaban para tener su imagen tomada
por un nuevo medio-máquina.
En 1833, Charles Babbage comenzó el
diseño de un dispositivo que llamó la Máquina
Analítica. La máquina contenía la
mayoría de los rasgos distintivos de la computadora digital moderna. Las tarjetas perforadas eran usadas para
ingresar tanto información como instrucciones.
Esta información era guardada en la memoria de la máquina. Una unidad de procesamiento, a la que Babbage
se refería como “Mill” (molino),
efectuaba operaciones en la información y escribía los resultados en la
memoria; los resultados finales estaban listos para ser impresos en una
impresora. La máquina estaba diseñada para ser capaz de realizar cualquier
operación matemática; no solamente seguiría el programa alimentado por
tarjetas, sino que también decidiría qué instrucciones ejecutar después, basado
en resultados intermedios. Sin embargo, en contraste con el daguerrotipo, ni
siquiera una simple copia de la máquina fue terminada. Entonces, mientras la invención de esta
moderna herramienta de los medios para la reproducción de la realidad, impactó
inmediatamente a la sociedad, el efecto de la computadora todavía iba a ser
mesurado.
De modo interesante, Babbage tomó prestada la idea de usar
tarjetas perforadas para almacenar información de una máquina realizada
anteriormente. Alrededor del 1800, Joseph Marie Jacquard inventó un telar
que era automáticamente controlado por tarjetas perforadas de papel. El telar era usado para tejer intrincadas
imágenes figurativas, incluyendo un
retrato de Jacquard. Esta
computadora especializada en gráficos, para decirlo de algún modo, inspiraró a
Babbage en su trabajo en la Máquina
Analítica, una computadora general para cálculos numéricos. Como Ada
Augusta, la ayudante de Babbage y primera programadora de computadoras,
expresó: “la máquina analítica teje patrones algebraicos como el
telar de Jacquard teje flores y hojas”.
De este modo, una máquina
programada ya estaba sintetizando imágenes aún antes de dedicarse a procesar
números. La conexión entre el telar de Jacquard y la
máquina analítica, no es algo a lo que los historiadores de la computadora le
hayan dado mucha importancia, ya que para ellos, la síntesis de imágenes de computadora representa sólo una aplicación
de la computadora digital moderna entre miles de otras, pero para un
historiador de los nuevos medios está lleno de significado.
No
deberíamos estar sorprendidos de que ambas trayectorias (el desarrollo de los
medios modernos y el desarrrollo de las computadoras), comenzaran al mismo
tiempo. Ambas, las máquinas de los medios y las computadoras eran absolutamente
necesarias para el funcionamiento de la moderna sociedad de masas. La
habilidad de diseminar los mismos textos, imágenes y sonidos a millones de
ciudadanos, garantizando en estos términos, que ellos tendrán las mismas
creencias ideológicas, fue tan esencial como la habilidad de contener los registros de nacimientos, de empleo,
médicos y de la policía. La fotografía, el cine, la máquina offset[‡],
la radio y la televisión, hicieron posible lo dicho en primer lugar,
mientras que la computadora hizo posible lo último. Los medios de comunicación
de masas y el procesamiento de información, son tecnologías complementarias de
una sociedad moderna de masas; aparecen juntas y se desarrollan codo a codo,
haciendo esta sociedad posible.
Por
mucho tiempo, las dos trayectorias corrían en paralelo sin cruzar nunca sus
caminos.
A lo largo del S.XIX y a comienzos del S.XX, numerosos tabuladores y
calculadoras mecánicas y eléctricas eran desarrolladas, fueron volviéndose
gradualmente más veloces y su uso se hizo más expandido. Simultáneamente, somos testigos del ascenso
de los nuevos medios que permiten el almacenamiento de imágenes, secuencias de
imágenes, sonidos y textos en diferentes tipos de materiales: placas fotográficas,
rollo de película, discos para gramófonos[§].
Permítanos continuar trazando la historia en común.
En la década de 1890, los medios modernos dieron otro paso hacia
adelante desde el momento en que las fotografías fijas fueron puestas en
movimiento. En enero de 1893,
el primer estudio de películas “Black María,” de Edison, comenzó produciendo
cortos de veinte segundos que fueron exhibidos en salas especiales para
kinetoscopio[**]. Dos años más tarde, los hermanos Lumiére
mostraron su nuevo híbrido cámara-proyección cinematográfica, primero a una
audiencia de científicos, y luego, en diciembre de 1895, al público en
general. En un año, las audiencias en
Johannesburgo, Bombay, Río de Janeiro, Melbourne, México D.F. y Osaka estaban
subyugadas por la nueva máquina y la encontraron irresistible.
Gradualmente, las escenas se
hicieron más largas, la representación de la realidad delante de la cámara y la
posterior edición de esas tomas se volvieron más intrincadas y las copias se
multiplicaron. Debían ser enviadas a
Chicago y a Calcuta, a Longres y a San Petersburgo, a Tokio y Berlín y a miles
y miles de lugares más pequeños. Las
imágenes de film sosegarían a las audiencias, que estaban demasiado impacientes
por escapar de la realidad exterior, la misma realidad que no iba a ser
manejada adecuadamente por sus propios sistemas de elaboración de información y
muestras. Es decir, sus cerebros. Los viajes periódicos dentro de las oscuras
salas relajantes de los teatros devinieron en una técnica de supervivencia para
los sujetos de la sociedad moderna.
La década de 1890 fue crucial no sólo para la
evolución de los medios, sino también para la computación. Si los cerebros de las personas
estaban abrumados por la cantidad de información que tenían que procesar, lo
mismo era cierto para las corporaciones y el gobierno. En 1887, la oficina de Censos de U.S. todavía
estaba interpretando las cifras del censo de 1880. Para el siguiente censo de 1890, la oficina de censos
adoptó máquinas de tabulación eléctrica
diseñadas por Herman Hollerith.
La información recogida por cada persona fue perforada en tarjetas;
46.804 empadronadores completaron formularios por una población total de 62.979.766. El tabulador de Hollerith abrió la puerta
para la adopción de máquinas de calcular para las empresas; durante la próxima
década los tabuladores eléctricos se convirtieron en materiales corrientes en
las compañías de seguro, empresas de servicios públicos, ferrocarriles y
departamentos contables. En 1911, la
compañía de tabuladores de Hollerith se fusionó con otras tres compañías para
formar la Compañía de Computación-Tabulación-Grabación. En 1914, Thomas J. Watson fue elegido como su director. Diez años después, su negocio se triplicó y
Watson renombró a la cía: International
Business Machines Corporation o IBM.
Ahora estamos en el nuevo
siglo. Es el año 1936. Este año, el
matemático británico, Alan Turing, escribió un artículo fundacional titulado
“Sobre números contables”. En él, proveyó una descripción teórica de una
computadora de propósitos generales, que más tarde llamó, en su nombre, “La máquina universal Turing”. Aún cuando sólo era capaz de cuatro
operaciones, la maquina podía efectuar cualquier cálculo que pudiera ser
realizado por un humano y también podía imitar a cualquier otra máquina de
cómputos. La máquina operaba leyendo y
escribiendo números en una
cinta sinfín. A cada paso, la cinta se adelantaría para tomar el próximo
comando, para leer la información o escribir el resultado. Este diagrama luce
sospechosamente como un proyector de películas. ¿Es esto una coincidencia?
Si consideramos la palabra
cinematografía, que significa “movimiento escrito”, la esencia del cine es
grabar y almacenar información visible en una forma material. Una cámara de filmar graba
información en la película (celuloide), un proyector lo lee. El aparato
cinemático es similar a una computadora en un aspecto clave: un programa de
computadora y la información también deben ser guardadas en algún medio. Es por
esto que la Máquina Universal de Turing se asemeja a un proyector de
películas. Es una cámara de filmar y un proyector al mismo tiempo: lectura de
instrucciones y almacenamiento de información en una cinta sin fín y su
escritura en otras partes de la cinta. De
hecho, el desarrollo de un medio apropiado y un método para codificar
información representan partes importantes tanto para el cine como para las
computadoras pre-históricas.
Como sabemos, los inventores del cine, con el tiempo, se decidieron por el uso de
imágenes discontinuas grabadas en una banda de celudoide: los inventores de la
computadora – que necesitaba mucha más velocidad, tanto como la habilidad de
leer y escribir información rápidamente- llegaron a almacenarla
electrónicamente en código binario. En
el mismo año, 1936, las dos trayectorias se volvieron todavía más cercanas. Empezando ese año y continuando dentro de la
Segunda Guerra Mundial, un ingeniero alemán, Konrad Zuse, había estado
contruyendo una computadora en el living del departamento de sus padres en
Berlín. La computadora de Zuse fue la
primera computadora digital en funcionamiento. Una de sus innovaciones fue el
control por cinta perforada. La cinta que Zuse usó era película de 35 mm
desechada.
Uno de los fragmentos sobrevivientes
de esta película muestra código binario perforado sobre el cuadro original de
una toma de interior. Una escena típica de película – dos personas en una
habitación, enredadas en alguna acción- se convierte en el soporte de una serie
de comandos de computadora. Sea cual
fuere el significado y la emoción contenida en esta escena, ha sido borrada
completamente por su nueva función de transportadora de información. La pretensión de los medios modernos de crear
la simulación de realidad sensible es igualmente cancelada; el medio es reducido
a su condición original como transporte de información, nada más y nada menos.
En una nueva versión tecnológica del complejo de Edipo, el hijo mata a su
padre. El código icónico del cine es decartado, en favor del aún más
eficiente, código binario. El cine se
vuelve un esclavo de la computadora. Pero este no es el fin de la
historia. Nuestra historia tiene un
nuevo giro, uno feliz.
El film de Zuse, con su extraña yuxtaposición de
código binario sobre código icónico anticipa la confluencia que se pondrá en
marcha medio siglo más tarde. Las dos trayectorias históricamente separadas, se
encuentran. Los medios y la computadora:
el Daguerrotipo de Daguerre y la Máquina Analítica de Babbage, el Cinematógrafo
de Lumiére y el Tabulador de Hollerith, se funden en uno. Todo medio existente
es traducido en información numérica accesible a la computadora. El resultado: gráficos, imágenes en
movimiento, sonidos, sombras, espacios y textos se vuelven computables. Es
decir, simplemente otro conjunto de información de computadora.
En poco tiempo, los medios se
transforman en nuevos medios. Este encuentro cambia tanto la identidad de los
medios como la identidad de la computadora. Ya no es más una calculadora, un
mecanismo de control o un dispositivo de comunicación, una computadora se convierte en un procesador de medios. Antes, la
computadora podía leer una fila de números sacando un resultado estadístico o
la trayectoria de un arma de fuego. Ahora puede leer el valor de los pixels, o
desdibujar la imagen, ajustar su contraste o revisar si contiene la silueta de
una imagen. Construyendo sobre estas operaciones de bajo nivel, puede efectuar
también algunas más ambiciosas: buscar bases de datos de imágenes similares en
composición o contenido para una imagen ingresada; detectar cambios de toma en
una película, o sintetizar la toma misma, completa con el escenario y los
actores.
En un histórico espiral, la computadora regresa a sus
orígenes. Ya no es sólo una Máquina
Analítica, apropiada únicamente para tragar números, la computadora devino en
el telar de Jacquard – un sintetizador y manipulador de medios.
[†] Diorama: es un modo de representación escénica,
inventada por Daguerre y Bouton, donde una pintura es vista a la distancia a
través de una amplia abertura. Por una
combinación de pintura opaca y transparente y de luz transmitida y reflejada, y
por medio de artilugios como pantallas y obturadores, mucha diversidad del
efecto escénico es producido.
[‡] Máquina offset: Washington Rubel, fue la primera
persona en utilizarla para imprimir en papel (1903) y marcó el principio de una
generación de prensas litográficas que, con el tiempo, se convirtieron en el
proceso de impresión dominante.
[§] Gramófono: Berliner dio el nombre de gramófono a una
máquina que patentó en 1888, que grababa y reproducía sonido. El soporte de la
grabación era un disco plano y la impresión se efectuaba en el surco por
amplitud lateral.
[**] Kinetoscopio: inventado por Thomas Edison
y William K. L. Dickson, está considerado como la primera máquina de cine. En el kinetoscopio, el observador tenía que
mirar por un orificio el interior de una caja por donde iban pasando
mecánicamente unas tiras de película con breves argumentos. Funcionaban con una
moneda y surgieron en Nueva York a finales de 1890.

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